Este viernes, Javier Alonso, ministro de seguridad de la Provincia de Buenos Aires, emitió un comunicado en el que expuso que el Estadio Libertadores de América, recinto que recibió el duelo entre Independiente y Universidad de Chile, será clausurado y no podrá ver acción deportiva durante la próxima fecha del fútbol argentino.
Mientras la directiva del Rojo se encuentra en Paraguay buscando tratar con la Conmebol por lo acontecido el día miércoles, desde tierras argentinas ya llegaron las primeras malas noticias para el cuadro trasandino, ya que no podrán ejercer sus funciones dentro de la cancha por la realización de peritajes.
En palabras del ministro: “El fiscal pidió la clausura porque hay manchas hepáticas en las tribunas y faltan hacerse pericias”. Además, la autoridad pertinente señaló que ya se encuentran realizando trabajos de identificación de los incitadores a la violencia, una labor que también cuenta con duras críticas hacia la organización del evento deportivo.
“Ayer hubo un trabajo muy importante de identificación. Hay unas 20 causas judiciales. Hay gente que tiene que rendir cuentas, porque hay una empresa de seguridad que tenía que estar y no estuvo”, sostuvo para el medio Radio 10.
Vale mencionar que, si bien esta decisión ya es pública luego de su exposición a los medios, aún no se ha hecho una notificación directa hacia la institución deportiva, aunque es cosa de horas para que el club sea informado por los conductos oficiales.
Esta situación vendría a ser el primer golpe para Independiente de Avellaneda, conjunto que busca establecer responsabilidades de cara a la Conmebol en Asunción, Paraguay, ente que aún no ha dado señales oficiales de qué castigos podrían tomarse contra el Rojo o la U.
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