Debido a incidentes por parte de hinchas, tanto fuera como dentro del Estadio Libertadores de América, el partido de vuelta de Copa Sudamericana entre Universidad de Chile e Independiente de Avellaneda fue suspendido en a penas tres minutos del segundo tiempo.
El duelo había comenzado con normalidad. Los azules habían marcado el primer gol del partido con gran clase de parte de Lucas Assadi para el 2-0 global. Los Rojos consiguieron el 1-1 de la mano de Santiago Montiel que remató a tres dedos para descontar a 2-1 el global.
Durante el entretiempo comenzaron incidentes fuera del estadio entre hinchas de ambas escuadras. Cuando se iba a reanudar el segundo tiempo, llegó a las gradas los problemas en el sector de la hinchada de la U, por lo que debió ser retrasado el partido por minutos.
Cuando se comenzó el complemento, en tan solo tres minutos debió ser detenido nuevamente el juego por objetos lanzados de parte de la visita a los hinchas locales. Después los mismos barristas azules sacaron algunos asientos y quemaron otros, por lo que los jugadores debieron retirarse del terreno de juego a los camarines.
Minutos después y tras un anuncio por alto parlante se sancionó al equipo chileno con la expulsión de sus hinchas, quienes fueron agredidos por fanaticada del Rojo.
Finalmente, sin lograr que se calmara la situación en más de una hora, Conmebol determinó la suspensión del partido por la compleja situación que prosiguió fuera del estadio y con todo un tiempo por jugar, que será evaluado su reanudación y respectivas sanciones.
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