En este inicio del Campeonato Nacional de Primera División, el equipo revelación es sin duda Deportes Limache, actual puntero de la tabla general. Bajo las órdenes de Víctor Rivero, el conjunto tomatero ha logrado consolidar un plantel competitivo que promete ser protagonista durante el resto de la temporada.
El principal artífice de este proyecto es sin lugar a dudas el presidente del club César Villegas, quien apostó todas sus fichas en este club (antiguamente llamado Municipal Limache) para transformarlo en lo que es hoy: una de las instituciones con mejor proyección de cara al futuro en el fútbol chileno.
Ante esto, el mandamás tomatero sostuvo una entrevista exclusiva con Mundo Cracks para conversar sobre el presente del equipo, los inicios del proyecto deportivo y las ambiciones futuras que manejan desde la directiva. El mensaje fue claro y contundente: el objetivo principal a corto plazo es clasificar a una copa internacional.
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¿Cómo toman ser el puntero del fútbol chileno en cinco fechas? ¿Se lo esperaban?
“Nos lo tomamos con mesura, con humildad. Si bien no hemos conseguido nada hasta el momento, sí es un envión anímico. También es una recompensa al gran trabajo que realiza el cuerpo técnico de Deportes Limache, encabezado por Víctor Rivero, y al grupo de jugadores que se conformó.
Lo tomamos con humildad, con sacrificio, con mesura y sabiendo que fecha a fecha tenemos que ir logrando objetivos. Para nosotros todavía quedan 25 finales. Cada partido lo han tomado como una final, porque queremos dejar un legado en el fútbol chileno.
Este es un proceso de los pocos en Chile. Creo que Cobresal y Limache creen en los procesos. Víctor Rivero ya lleva cuatro años con nosotros y ha sido el éxito de creer en una gran comunión entre el cuerpo técnico, los jugadores y los accionistas o los dueños que lideran las instituciones. También el ir potenciando el fútbol formativo, creciendo en lo institucional. Estamos desarrollando nuestro complejo deportivo. Se está dando todo bien, gracias a Dios, de acuerdo a lo planificado”.
¿Cuáles crees que son las claves para el buen momento?
“Las claves, principalmente, son creer en tu cuerpo técnico, creer en los procesos y en las etapas. Apoyarnos y darle mucha fuerza cuando los resultados no se están dando. Uno no tiene que vivir con la estadística o los resultados del día domingo. Uno tiene que tranzar proyectos al corto, al mediano y al largo plazo.
Nosotros con Víctor, cuando llegó hace cuatro años atrás, decíamos que él era el agrónomo, que las semillas eran nuestros jugadores y nosotros éramos el clima. El aura de darle las condiciones para que el tomate saliera de primera. Queríamos llevar un tomate a la Primera B, después un tomate de Primera y hoy por hoy queremos un tomate de exportación: queremos llegar con Limache a una copa internacional.
Ese sueño no nos lo quita nadie. Es el compromiso, es la ambición y es el objetivo que nos trazamos este año. El año pasado vivimos con el fantasma del descenso porque era nuestro primer año en la categoría y, no obstante, también llegamos a pelear una final que estuvimos a minutos de lo internacional. Se nos escapó en ese minuto. Por eso hoy queremos un cupo internacional. Lo ideal sería una Copa Libertadores, pero si no, también Sudamericana”.
¿Cómo definirías el proyecto de Limache? Se fundaron apenas en 2012 y ya están en lo máximo del fútbol chileno
Este proyecto parte cuando el 2015 mi padre y Víctor salen de San Luis de Quillota, dejando al club en la máxima categoría del fútbol profesional. Mi papi se empezó a enfermar, se dializaba, y el fútbol le daba vida. Entonces con mi hermano decidimos comprar Deportes Limache.
Era un club que conocíamos por el Municipal Limache de aquellos años (estamos hablando de hace 20 o 25 años), donde incluso Víctor Rivero jugaba al arco. De ahí conocí al Municipal Limache: un club muy empático, que cae bien en todos lados, donde su gente es el agricultor, el del retail y el comerciante. Es un club que era familiar y queríamos lograr una hazaña, una historia, tomando a este club desde cero, desde el barrio, desde su origen, llevarlo a la máxima categoría del fútbol profesional y, ¿por qué no?, soñar con una copa internacional.
Algunos decían que éramos locos, que era imposible, pero en la vida nada es imposible y, como siempre decimos, soñar es gratis. Se fueron dando las oportunidades de ir creciendo como institución y de avanzar en las categorías, porque la Tercera División y la Segunda Profesional, lamentablemente, no tienen sustento económico. Hay que gestionar mucho, gestionar ingresos para poder subir a la Primera B, que ya es un premio en la parte económica porque empiezas a ser sustentable.
Y así, como institución, fuimos creciendo con nuestra hinchada, fanáticos y simpatizantes. Cuando comenzamos hace diez años atrás, éramos 20 o 30 personas las que asistíamos al estadio; el año pasado fue un orgullo tener a más de 7.000 espectadores en el partido contra Unión Española.
Lamentablemente no podemos jugar en Limache, porque si no sería una efervescencia total. Un estadio para 4.000 o 5.000 personas, los limachinos lo llenarían. Quedó demostrado el año pasado que llevamos mucha gente a Quillota. Es un debe de la Municipalidad y del Gobierno Regional sacar un estadio para Limache. El club se lo merece, la ciudad se lo merece y la ciudad está creciendo y empujando para eso.
Necesitamos que la gente de la comuna de Limache y sus alrededores, tanto Olmué como Villa Alemana, puedan disfrutar de un espectáculo deportivo de Primera División. Tenemos sueños, siempre lo he dicho: soñar es gratis. Con la ayuda de Dios y de mi padre, que está en el cielo, creo que este proyecto al final de año podríamos consagrarlo. Seguimos luchando con la misma humildad. No hemos ganado nada, todo lo contrario. Tenemos una presión más grande. Nuestra expectativa y nuestra lucha hoy es igual a cuando el año pasado peleábamos el descenso. Hoy estamos arriba y tenemos una presión extra, pero también la motivación de estar en la punta“.
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