Hoy se conmemora un hito de una de las mayores leyendas del balompié nacional y referente del fútbol internacional. Elías Figueroa logró, por segunda vez consecutiva, el premio al Mejor Jugador de América (1976). Con este galardón, ‘Don Elías’ no solo se consagró como la máxima figura de su liga, sino que ratificó la inmensa calidad futbolística que lo llevó a dominar el continente en aquella época.
Su temporada en Internacional de Porto Alegre (1975)
Tras su llegada desde Peñarol en 1971, el zaguero comenzó a demostrar su categoría en una de las ligas más competitivas del mundo. El hito máximo llegó en 1975, cuando como capitán alzó su primer título en el fútbol brasileño tras vencer en la final a Cruzeiro. En dicho encuentro ocurrió el famoso “gol iluminado“, donde a los 15 minutos del segundo tiempo, un 15 de diciembre, un rayo de luz bajó del cielo nublado para iluminar exactamente el lugar donde el chileno saltó para anotar de cabeza.
En aquella temporada, el cuadro rojo se coronó campeón luego de registrar 19 victorias, ocho empates y solo tres derrotas, logrando uno de los títulos más importantes de su historia. Según el periodista brasileño Lauro Quadros, el impacto del chileno fue total: “La historia del Internacional está dividida en antes y después de Don Elías Figueroa”, sentenció, definiendo la trascendencia del zaguero en su etapa con el Colorado.
Su premio como Mejor Jugador de América (1976)
Tras su brillante campaña, el diario El Mundo de Caracas ratificó el dominio del zaguero: el 27 de enero de 1976 se le otorgó por segunda vez consecutiva el galardón como el Mejor Jugador de América. En la votación, el chileno se impuso con 51 puntos, superando en el podio a leyendas de la talla de Zico (34 unidades) y Roberto Rivelino (31 puntos).
Con este galardón, el exseleccionado nacional dio pie a lo que sería su consagración definitiva un año más tarde. Al obtener el premio por tercera vez consecutiva, se convirtió en uno de los pocos jugadores en lograr este hito, transformándose en una de las máximas leyendas del fútbol sudamericano. Su hazaña cobra mayor valor al ser defensor central en una liga donde brillaban figuras como Pelé, Rivelino, Tostão y gran parte del Brasil del 70.
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