El pasado domingo, el fútbol brasileño vivió uno de sus capítulos más oscuros en la final del Campeonato Mineiro, disputada en el Estadio Mineirão. Lo que debía ser la gran fiesta de Belo Horizonte entre Cruzeiro y Atlético Mineiro terminó en una auténtica batalla campal que dejó el resultado deportivo en un segundo plano, convirtiéndose en uno de los momentos más bochornosos de la jornada, donde hubieron 23 expulsados.
Todo comenzó cuando el mediocampista de Cruzeiro Christian fue en busca de un rebote y terminó impactando al portero Everson. La reacción del guardameta fue inmediata y violenta: derribó al volante y, según el informe arbitral, lo golpeó con la rodilla en el rostro. Este cruce fue la chispa que desató un caos sin precedentes entre los jugadores presentes en el campo.
La cifra de 23 tarjetas rojas marca un hito sin precedentes en la historia del fútbol brasileño, superando el récord de 22 expulsiones que se mantenía vigente desde 1954, registrado en un duelo entre Portuguesa y Botafogo por el antiguo Torneo Río-São Paulo.
A pesar de no haber sido citado por decisión técnica, el defensor chileno Iván Román fue uno de los protagonistas inesperados del escándalo. El exjugador de Palestino fue captado por las cámaras mientras intentaba saltar las vallas de seguridad para unirse al enfrentamiento que se estaba viviendo.
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